lunes, octubre 30, 2006

PLAN CÓSMICO

Tomado de la página de la Misión Rahma...
A través de nuestra experiencia de contacto hemos aprendido que existe una cosmogonía extraterrestre, un Plan Cósmico que nos narra cómo empezó todo. Ellos dicen, a grandes rasgos, que el Cosmos está dividido en tres grandes universos, uno contenido dentro del otro. El Universo Material, el Universo Mental y el Universo Espiritual.

El Universo Material
Vivimos en un Universo Material de siete dimensiones. En dicho universo, los seres humanos tenemos siete cuerpos para actuar en estas siete dimensiones. Aparte del Cuerpo Físico, denso, material, tenemos un Cuerpo Astral que es el cuerpo de las emociones, de los deseos, unido al cuerpo físico a través de un cordón umbilical de energía, llamado el Cordón de Plata. También nos hablan que hay un tercer vehículo que es el Ego Inferior, el carácter, la personalidad. Cuando una persona muere, muere su cuerpo físico. Lo normal es que al cabo de tres días muera su cuerpo astral y su ego inferior. Todos ellos mueren con uno, y el Ser pasa a la cuarta dimensión, al Mental Superior o al ego superior. Esto es que el ser humano es como un actor de una obra de teatro que terminada la obra, se quita el maquillaje, se quita el vestuario, deja atrás la escenografía, deja atrás el guión y sale a la calle como el actor que es y no como el personaje. Qué problema sería que terminada la obra, el actor se creyera el personaje que le tocó actuar y se confundiera con él.

Dejamos al lado al personaje pero asumimos toda la experiencia acumulada en esa encarnación. Los extraterrestres hablan de las vidas sucesivas, de la reencarnación. Pero ellos no la explican como la plantean ciertas religiones orientales que dicen que una persona puede encarnar en un animal. No hay involución. Es como si a una persona le fuera mal en la secundaria o en la universidad, y lo devolvieran al jardín de infantes. Uno tendrá que repetir cuantas veces necesite el grado para pasar al nivel inmediatamente superior, más nunca será degradado de nivel. Ellos aseguran además, que el género es circunstancial. Que en algunas vidas somos hombres, en otras mujeres; vamos pasando por todas las experiencias humanas teniendo a los planetas como planos de evolución. Cuando ya nuestro nivel de evolución sea lo suficientemente elevado, no reencarnaremos en este planeta. Ellos dicen que los seres que vivimos en este mundo, en el planeta Tierra, somos seres de 3:3. Seres que estamos en una tercera dimensión física y en un tercer nivel de conciencia.

El cuarto vehículo es el Mental Superior. Este es el cuerpo de las facultades síquicas, cuerpo de la intuición. Luego viene el vehículo del Alma que es la catedral del espíritu donde se acopian las experiencias de nuestras vidas anteriores, el maestro interno, el real ser de cada uno. Un vehículo más es el Espíritu que es la conciencia acumulada y finalmente el Cuerpo de la Esencia. Siete cuerpos para actuar en las siete dimensiones del universo material.

martes, octubre 17, 2006

Después de ese intento fallido, me refugié en los libros que mi madre conservaba en la casa, tratando de limpiarme de tanta estupidez. Pero fue por un corto tiempo. Es extraño pero siempre suceden cosas que te hacen alejarte de la búsqueda de la luz. Es como si secretamente te pusieran obstáculos. Esto fue hasta que me encontré con un hombre que creí amar y por el cual me sumergí en una religión de la cual nunca estuve demasiado convencida. No es el fin al cual aspira, el fin es el mismo llamese como se llame, sino más bien el camino y las cosas que me obligué a mi misma a hacer. El gran pecado, mentirse a uno mismo... Eso sí, confieso que me ayudo en este entonces a no arrastrarme al estado en que mi hermano aún está. Sumergido en el alcohol y quizás las drogas. Fue como una luz que me acompañó por un tiempo para evitar que cayera en la oscuridad que tanto invoqué y de la cual me llené por tanto tiempo.

Estuve participando en una comunidad religiosa por años. La situación de mi familia era horrible. Aún participando de aquellas cosas que llenaban mi espíritu de buenas intenciones, seguía teniendo experiencias intimidantes. Muchas veces sentí que salía de mi cuerpo y recibía sonidos espantosos y la sensación de que querían asfixiarme. Me ví muchas veces a mí misma acostada en mi cama o "despertaba" en la cocina o en el techo de mi casa. En aquella ocasión ví la luna y unas luces extrañas que danzaban en el cielo. Al tratar de "regresar" las obscenidades y los sonidos como cuando se corta el canal de la televisión eran ensordecedores. Despertaba agotada y cansada.

Un día, amaneció una bolsa con un contenido líquido extraño en la puerta de mi casa, mi perro de aquel entonces evitaba acercarse, al tomar la bolsa con un palo, salió corriendo.

No sé por qué, pero he tenido desde aquel día la sospecha que a nuestra familia y más bien a mi madre le lanzaron algo. En un tiempo corto la salud de mi madre, que nunca fue bastante buena, era la que más se resentía en la casa, empeoró. Hasta el punto de caer al hospital. Al día siguiente mi madre era otra persona. Sufrió un accidente vascular cerebral gravísimo, debido al cual perdió parcialmente la memoria y nunca más fue capaz de articular frase coherente alguna, aunque su mente entendía perfectamente lo que le deciamos y ella trataba de hablar, no lo conseguía. Estuvo más de un mes postrada. ¿Por qué pienso que fue algo que le lanzaron? Por que mi madre era presidenta de un centro femenino, siempre habían discusiones con las personas de la villa donde habitabamos por las actividades que realizaba dicho centro. No los culpo. El lugar es pobre y la gente que habita ahí son en la mayoría personas ignorantes. Habían mujeres que ella había ayudado debido principalmente a la violencia intrafamiliar. En cada reunión que se hacía con los habitantes de la villa, a cada petición de mi madre en relación al centro comunitario que usaban, era tapada a garabatos por los maridos de las "ayudadas". Si bien la ayuda no era más que guiarlas para que lo conversaran con una asistente social o con carabineros, era fuertemente rechazada por ellos, los maridos. Era una persona odiada por algunos, malamente odiada porque no hacía daño, pero odiada al fin y al cabo.

Creo que el caldo de cultivo de ese odio fue en gran parte ayudado por lo que hicimos con mi hermano, sin querer habíamos abierto una puerta oscura en mi casa. Pensé que había escapado cuando me fui de ella, pero no. He ido cortando de a poco los lazos negativos de mi vida. Estuve viviendo sola tres años aproximadamente y aún en esa casa, sentí la presencia oscura que me acompañaba hasta hace poco. La ví varias veces, la ví en mis excesos de ese tiempo. La ví en las noches en que borracha me perdí aún más en alguna droga. El día que decidí retomar esto, el comunicarme con la luz nuevamente, sé que corté un lazo negro potente que me abrazó hasta casi hacerme desaparecer como ser de luz que soy, como ser de luz que somos todos. Las pruebas que dicen que Dios te pone en realidad son trampas como agujeros negros que no te las pone "Dios" sino que son necesarias para superar los miedos, las flaquezas todo aquello que te sume en el vicio, el odio, la venganza, la tristeza, etc. No son más que trampas y si uno está débil, cae y se pierde... o sale a duras penas como yo, lento con un retraso de años pero que pueden ser recuperables en los años que vivimos y que volvemos a vivir eternamente. Al fin y al cabo soy un ser humano aún imperfecto en muuuuchos aspectos. El aceptarse uno mísmo conociendo sus debilidades, es lo principal. Cuando el doctor sabe los síntomas puede atacar la enfermedad. Si te conoces ya tienes lo esencial. Y yo creo que ya me conozco.

miércoles, octubre 04, 2006

... Cuando era chica cometí el error de conversarle a una supuesta amiga compañera de curso de mis creencias y fui tildada de la "que conversa con los marcianitos" eso hizo de mí una persona retraída y bastante lejana, no compartí con mucho niños y en general me mostraba un tanto reacia a entablar cualquier tipo de amistad. Además sucedió algo horrible que me avergonzó hasta hace muy pocos años y que me llenó de desconfianzas a mi alrededor incluso con mis familiares más cercanos.

Eso fue hasta que entré a la enseñanza media. Una vez ahí, comencé con lo que sería una tónica en mi vida, el reinventarme. De la niña retraída, meditabunda, no quedó mucho, destacando por mi rebeldía y mi posición contestaria. Leí mucho, me reía con el quijote y la cantante calva, gritaba con los guns n' roses, iron maiden y metallica, caminaba por la vida con los jeans rasgados y la gente conocida no comprendía como una niña tan suave se había transformado en una adolescente tan agresiva, alucinaba con el inglés, el suave francés fue poco a poco olvidado y seguí leyendo la literatura que ostentaba como un gran tesoro mi madre.

Nuestras antiguas conversaciones secretas desaparecieron y dieron pie a discusiones donde siempre terminaba con un manotazo en plena boca, y empecé a crecer con mucha rabia.

Me sentí seducida por la oscuridad, la curiosidad de vivir lo que leía de LaVey o de Crowley me hizo cometer estupideces que me costarían caro, tanto en mi familia como en mí misma... Creo que cerca de los quince o diesciéis años, tuve una experiencia extraña. Me había inclinado hacia el lado de la oscuridad como decía, desentrañando conjuros e invocaciones y una noche mientras dormía, luego de una sesión oscura, recibí una visita que me cambiaría la percepción de las cosas. Había un ser del cual solo reconocí sus ojos fulgurantes que gruñía junto a mi cama que me asfixiaba, dormida no estaba, veía mi habitación tal y cual estaba incluso se veía la sombra de los arboles en la pared movidos por el viento, dijo algunas obcenidades balbuceo cosas que no comprendí y a la mañana siguiente mi madre enfermó gravemente y mis dos animales de la casa murieron con algunos días de diferencia. Las plantas se secaron en la casa y todo comenzó a salir mal en mi hogar. Me sentí profundamente culpable pues a esas alturas y ahora mismo sé que invocar el mal por la sola curiosidad puede ser peligroso. Como dije al comienzo, las cosas pueden sonar increíbles, pero no importa, es la necesidad que tengo de contarlo.